Cambiar de alimentación

cambiar de alimentación

Llevo varios días preparando unas clases para mis alumnas sobre el cambio de hábitos y me vienen a la mente pacientes que han pasado por mi consulta que al cambiar de alimentación cambiaron su vida.

 

No estoy hablando de cambios pequeños, sino cambios que les hicieron re-evolucionar su vida.

 

Empiezo por el principio. Llevo ya varios años impartiendo clases en la Universidad. Formo parte de todos esos profesores que quería tener cuando yo estudié la carrera de nutrición humana y dietética.

 

 

En mi época como alumna (aunque creo que sigo formándome) no tuve ninguna profesora en la diplomatura que fuera dietista-nutricionista. De esto y de cómo di el paso a convertirme en profesora ya hablaré en otra ocasión.

La verdad es que cuando llegué en mi primer curso de docencia me dieron unos temas y unas prácticas para comenzar en una asignatura con la que yo soñaba en mi época de estudiante: técnicas de entrevista y consejo nutricional.

A lo largo de estos 5 años  he ido adaptando los ejemplos y pude incluir un tema introductorio de coaching nutricional y otro de entrevista motivacional. Ambos temas son cruciales para entender ciertos elementos de los pacientes y ayudarlos en su cambio.

Pues este año, aprovechando que dispongo de más tiempo, he querido hacer unos cambios, bueno, más bien son añadidos. Y conforme voy preparando me acuerdo de cada paciente que pasó por consulta.

Y no es que no me acuerde de las pacientes que tengo ahora, sino que esas pacientes las tengo más en la lejanía y me ayudaron a ser lo que ahora soy como profesional.

Cambiar la alimentación

Elegir cambiar la alimentación no es moco de pavo.

Para mí que un paciente cambie su alimentación es cambiar su esencia.

Para y piensa durante un momento. ¿De dónde vienen la mayoría de tus hábitos de alimentación?

De tu casa, de tu familia, de tu entorno, de tu tribu. Y eso, déjame decirte, forma parte de tu esencia, forma parte de ti.

De pequeños nos enseñan a comer en familia (o no). Aunque en realidad lo que hacemos es copiar conductas de alimentación de la familia, de las personas con las que convivimos, con las que comemos y nos relacionamos.

Con lo que esos hábitos que adquieres forman parte de ti desde la infancia, a no ser que durante el camino los hayas cambiado. En el caso de haberlos cambiado, puede haber sido por el entorno en el que te hayas encontrado. Para mejorar o empeorar.

Como cambiar tu alimentación puede cambiar tu vida.

La alimentación puede ser el detonante.

No te voy a dar ejemplos de mamás que lo hayan conseguido. En el tema fertilidad hay muchos factores y puede ser más complejo todavía.

Lo que quiero contarte es algo del día a día, de cómo puede mejorar tu rutina diaria dar pasos.

La alimentación puede ser el punto de partida, puede ser el pistoletazo de salida.

Ahora mismo no tenemos tantos eventos ni podemos quedar como antes. Pero sí que es cierto que tu cambio de alimentación puede llevarte a relacionarte de diferente manera. Me explico.

En el entorno laboral:

  • He sido partícipe de pacientes que han cambiado la bollería que compraban para el trabajo por fruta y como se sentían con más energía en su día a día.
  • He visto pacientes ponerse un recordatorio para beber agua y esos pacientes y su entorno ha mejorado su consumo de agua. Que sí, que hay que beber según la sed, pero si nunca bebes ni tienes sed, creo que tienes un problema.
  • He visto pacientes hablar con los restaurantes para pedirles pan integral y mejorar su menú.
  • También que sus compañeros han mejorado su calidad de alimentación por los cambios que han hecho ellos.
  • He visto pacientes ser el ejemplo de cambio que necesitaban sus compañeros de trabajo para dar el paso a mejorar su vida.

En el entorno familiar:

  • He visto pacientes cómo han conseguido que sus hijos coman verduras, o cambien la comida procesada por comida y que lo pidan.
  • También pacientes que en casa habían cosas que ni se atreverían a comer o simplemente probar, y después de probarlo han pedido más o le han quitado la comida (con lo que le ha tocado volver a cocinar).
  • He visto a pacientes volver a la cocina y cocinar en familia como parte de su nuevos hábitos.
  • He visto pacientes que han cambiado hábitos de toda la vida.

Muchos habrán sido conscientes, otros lo habrán hecho de manera que ya no recuerdan como era su anterior vida.

Tengo que decir que cuando una persona cambia su alimentación, no solo cambia su alimentación. Cambia la forma de alimentarse su entorno más cercano, aunque comience sin ningún tipo de ayuda. Si sigue en sus trece, será ejemplo. Ejemplo desde el ejemplo.

Seguramente tenga más ejemplos para contarte, pero estos son los que recuerdo, los que me marcaron y me ayudaron a seguir trabajando. Porque voy a ser sincera, también he tenido pacientes que no han hecho cambios. Pacientes que siempre estaban en la queja, o con una familia que no quería o no estaba dispuesta a cambiar para ayudarle y ayudarse, con lo que mi energía bajaba. Por ello, muchas veces he tenido ganas de dejar mi trabajo y dedicarme a otra cosa.

El cambio de alimentación como detonante.

Puede ser que una persona cambie su alimentación y luego vengan otros cambios. Como dormir mejor (con la consiguiente nueva rutina para conseguirlo), o masticar despacio siendo consciente del sabor y textura de los alimentos, o hacer ejercicio físico, o cambiar la forma que la que se hace la compra en casa, o cocinar, o…

Pero también puede ser que sea al revés. Que se venga de otro tipo de cambio en su vida y que se dé cuenta que realmente no sabe cómo comer para mejorar más.

 

Cambiar la alimentación puede ser más o menos complicado, lo que está claro que dependiendo de dónde se parte y qué se modifique tendrá unos beneficios u otros. Mejorar la hidratación, sentir más energía, sentir más ligereza y unas digestiones mucho mejores.

Si te encuentras en la situación de que quieres dar un paso, pero no sabes por dónde comenzar a cambiar tu alimentación, párate a pensar un momento cuál es tu gran objetivo al respecto. Piensa en qué paso puedes dar como el primero.

Y si no ves cómo puedes ver ese primer paso o te sientes perdida para hacer el cambio, te invito a que reserves una cita conmigo. La primera es gratis. No hay pautas, no hay nada más que información, pero puede ser el empuje que necesitas.

Aquí tienes el botón para escribirme.

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