Verano, alimentación y fertilidad

verano, alimentación y fertilidad

Ayer comenzamos el verano oficialmente. Fue el día más largo del año y el calor nos dio una tregua. 

Se ha abierto la veda de la terracita, la playa, el helado. Cuidar la alimentación puede ser algo tortuoso. En este artículo quiero darte unas pistas para que te pueda ayudar si lo que quieres es cambiar tu alimentación en pleno verano de cara a tu tratamiento de fertilidad.

El verano es la época elegida por muchas mujeres para comenzar con su tratamiento de fertilidad.

Los horarios intensivos ayudan a tomar estas decisiones. También que el día es más largo, las vacaciones, tener unos días de descanso son ideales para tener menos estrés de cara al tratamiento.

Cuando alguien se pone en contacto conmigo para que le explique cómo trabajo o si le podría ayudar en su proceso a través de la alimentación, siempre le recomiendo que haga un tratamiento de alimentación 100% adaptada a  ella durante un mínimo de 3 meses.

Aún así hay que tener en cuenta el factor tiempo. En muchas ocasiones el tiempo juega en contra, con lo que tenemos menos tiempo para trabajar.

Aquí te voy a dar unos consejos que son interesantes a afrontar de cara al tratamiento de fertilidad en general y al verano en conjunto.

1 Tiempo

El primero de todo es  que necesitamos tiempo.

Tiempo para que nuestro cuerpo se habitúe a un cambio de alimentación, tiempo para hacernos con un cambio de hábitos, tiempo para que los nutrientes lleguen para ayudar a madurar a los ovocitos.

Cuando comenzamos una dieta específica, por muy importante que sea, necesitamos un tiempo de adaptación. Aún cuando puedes ser más consciente y hacerlo lo mejor posible, pueden aparecer resistencias. También depende de muchas cosas, como pueden ser las emociones, el estrés al que estemos sometidas o factores externos (como algún evento como un cumpleaños o simplemente una cena con amigos).

Así que, si te has planteado cambiar tu alimentación para ayudarte en el siguiente tratamiento de fertilidad, ten en cuenta esta variable.

2 Consciencia

El siguiente paso es tomar consciencia de lo que estás haciendo o lo que vienes haciendo los últimos meses.

¿Cómo es tu vida? ¿Cómo es tu alimentación? ¿De qué herramientas dispones para hacer un cambio de estilo de vida? Si en algún momento has hecho cambios ¿qué es lo que te ayudó y qué te entorpeció el camino?

Y tomar consciencia no solo de lo que has hecho últimamente, sino ir más allá. Tomar consciencia del proceso.

Puede ser que te pase como a mí, yo intentaba pensar lo mínimo posible en un momento determinado. En el momento que cambié esta percepción de las cosas y comencé a ser consciente sin juzgarme, los pasos fueron más sencillos. También más fáciles de llevar.

Así que puedes hacerte con un diario para anotarlo TODO. Ya sea alimentación, estilo de vida, emociones. TODO. Pueden servirnos de ayuda tanto a dietistas-nutricionistas como a psicólogas para ayudarte o encauzarte.

3 Punto de partida

¿Cuál es tu punto de partida? ¿Qué es lo que ocurre en tu salud? ¿Cómo es tu alimentación? ¿Cómo te estás enfrentando a tus emociones?

Realizar una valoración del estado de salud, tanto física como mental y una adecuada valoración nutricional es tu punto de partida.

Sabes que tu meta es ser mamá. Aquí vas a conocer qué necesitas para conseguirlo.

No significa con esto que te quiera dar falsas esperanzas. Significa que puedes conocer con ello qué debes cambiar, qué debes trabajar, qué pasos debes seguir,… para mejorar tus posibilidades. Nadie puede asegurar nada acerca del futuro. 

4 Alimentación y elecciones alimentarias

Como soy dietista-nutricionista y mi ámbito de actuación es la alimentación y el estilo de vida que afecte sobre ello, vamos a esta parte.

Conociendo si padeces alguna patología que sea determinante en la fertilidad y tu alimentación podemos ir perfilando varias cosas que se resume en:

Conocer si tu alimentación es suficiente y adaptada a tus necesidades (habiendo patología o no) y si tus hábitos te ayudan a ello. Para ir haciendo los cambios que necesitas de manera progresiva.

La alimentación es importante que cumpla varios pilares (aunque puede ser que en algunos casos no sea así):

  • Verduras, hortalizas y frutas como base: el verano es ideal para ese aporte de nutrientes por la variedad y que apetecen más platos con verdura cruda.
  • Legumbres, huevos, pescados y carnes como fuente de proteína.
  • Cereales integrales, mejor que los refinados. Así que el arroz, la pasta, el pan y demás sería interesante cambiarlo en casa.
  • Frutos secos, siempre naturales o tostados sin sal añadida. Pueden ser un buen tentempié, aportando grasas saludables, fibra y saciedad.
  • Lácteos. Si te sientan bien, te gustan y no tienes ninguna patología que diga lo contrario, puedes tomarlos. Sino, puedes tomar bebidas vegetales (aunque no son lo mismo), siempre y cuando se elija adecuadamente (sin azúcares añadidos y fortificados en algunos nutrientes).

Todo esto hay que adaptarlo a cada persona, según su situación. Pueden existir otros problemas como enfermedades digestivas entre otros.

Si tienes dudas y necesitas ayuda para comenzar con una alimentación saludable preparándote para un tratamiento de fertilidad, el embarazo y/o la lactancia, puedes contactar conmigo a través del formulario de contacto.

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