¿Cómo afecta la mala alimentación a la fertilidad?

En el artículo de hoy veremos los factores asociados a la alimentación que pueden afectar a la fertilidad, tanto femenina, como masculina.

Bien es sabido que la alimentación es crucial para tener una buena salud y cómo no, esto también influye en la fertilidad.

Hoy en día, el estrés y el poco tiempo del que disponemos nos lleva a comer rápido y con un exceso de calorías.

Sin embargo, estas comidas contienen pocos nutrientes: pocas vitaminas, pocos minerales, un desbarajuste de hidratos de carbono, proteínas y grasas, etc.

Al fin y al cabo, se puede decir que nuestra alimentación está basada en alimentos de poca calidad.

En resumen:

  • Sedentarismo.
  • Trabajo estresante y muy mental.
  • Poco descanso o descanso de mala calidad.
  • Alimentación de mala calidad.
  • Poco tiempo para comprar, poco tiempo para cocinar.

Todo ello lleva a que nuestra salud se resienta.

Esta puede resentirse en algo visual como el sobrepeso, obesidad o delgadez extrema. O en aquello que no se ve tanto, como puede ser la grasa visceral (aquella asociada a órganos) o analíticas alteradas (exceso de colesterol, triglicéridos, transaminasas, déficit de vitaminas y minerales que puede provocar anemias entre otras cosas, y/o alteración de hormonas).

Cuando aparece el problema de fertilidad después de años teniendo un estilo de vida insano, el equipo médico suele pautar un tratamiento determinado junto con una suplementación.

Incluso pueden comenzar por la suplementación antes de comenzar con un tratamiento.

Dependiendo del diagnóstico de infertilidad, se necesitan ciertos cambios de alimentación y/o estilo de vida.

Tanto hombres como mujeres pueden ver alterada la calidad de sus células reproductivas o gametos por su alimentación y estilo de vida, aunque no en todos los casos de infertilidad es posible revertir con la alimentación dicha situación.

Lo que está claro es que puede cambiar mejorando el problema de fertilidad y potenciar el tratamiento que se vaya a realizar en la clínica de fertilidad.

Por ello voy a explicar brevemente según el factor masculino o femenino.

Factor masculino

Si por ejemplo, el origen de la infertilidad es un varicocele, es necesario un tratamiento quirúrgico y mejorar el sedentarismo a la larga.

Si en cambio, el problema es que el esperma es deforme, lento, etc. ya no es solo el sedentarismo lo que hay que mejorar, sino también revisar la alimentación y estudiar cuáles son las carencias nutricionales para adaptar y mejorar. En este caso se suele dar suplementación.

Cuando hablamos de cambio de alimentación siempre será a largo plazo: se trata de un cambio de 6 meses mínimo, ya que el organismo tarda ese tiempo en generar espermatozoides nuevos.

Factor femenino

En el caso de que el diagnóstico de infertilidad sea la cantidad ovocitaria poco se puede hacer con alimentación. Aunque si es por calidad, habría que hacer exactamente lo mismo que cuando el esperma es feo, tonto y vago.

También tenemos que tener en cuenta que existen patologías que no tienen que ver con esperma u ovocitos, en la que también la alimentación puede ser de gran ayuda, ya que la mamá es la que gestará al bebé y tendrá que tener la “casita” adecuada para ello.

Esto es en el caso de tener alteradas ciertas funciones del organismo como el tiroides o problemas de implantación embrionaria o el sistema autoinmune.

Hay que tener en cuenta que cuando se lleva un tiempo intentando concebir y no es posible, un tratamiento de fertilidad puede llegar a ser muy caro.

Para evitar ese excesivo coste a la hora de solventar este problema, se puede comenzar claramente por un diagnóstico realizando todas las pruebas posibles desde un principio, pasando por un cambio de estilo de vida incidiendo en la alimentación (y suplementación, en caso necesario), lo cual, podría ayudarnos a concebir.

Muchas veces no se hacen todas las pruebas diagnósticas antes de comenzar, sino que en cada tratamiento hacen una prueba específica y, cada fallo en el tratamiento puede ser bastante frustrante, a nivel psicológico y económico.

Aunque existen casos más complicados hay que tener en cuenta que todo suma.

Hay un refrán que dice “cuanto más azúcar, más dulce”. A mí me gusta decir: “cuanto más madura la fruta, más dulce”.

Pues esto es lo mismo: cuantos más factores controlados, más potencia en el tratamiento.

Con lo que unir alimentación, estilo de vida, terapia psicológica a un tratamiento de fertilidad, este tiene muchísimas más posibilidades de que salga adelante.

Si estás pasando por un proceso parecido y necesitas más información con respecto a la alimentación que puedes llevar, no dudes en escribirme.

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Gemma Tendero Ozores
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